Desde el 13 de marzo que empezó el confinamiento, hemos experimentado muchas emociones. Unas habrán sido agradables, que esperamos que hayan sido las más frecuentes, pero también habrá habido momentos no tan agradables y con emociones que no nos resulta tan fácil controlar.

Ahora comenzamos la desescalada, el desconfinamiento, la salida y la vuelta a la “nueva normalidad”, y ¿con qué nos encontramos? Pues con que muchas personas prefieren seguir en casa porque el miedo le supera y las controla, ¿cómo le vencemos?

Vamos a explicar primeramente qué es el miedo, cómo funciona y así con esa información podremos empoderarnos para hacerle frente. El miedo es la emoción que nos ayuda a sobrevivir y a evitar el peligro, gracias a la sensación que nos provoca en nuestro cuerpo, hace que este se mantenga a salvo. El miedo se clasifica como una emoción negativa, yo más que negativa hablo de desagradable, porque las emociones todas son positivas ya que nos ayudan a adaptarnos al medio y a poder dar respuesta a las situaciones, aunque hay veces que por la frecuencia, intensidad y duración nos llevan a conductas negativas y hacen que esas situaciones sean desagradables.

Cuando el miedo persiste, sin que haya una situación peligrosa, hablamos de que es una emoción desadaptativa y por lo tanto, problema psicológico. Todo esto desemboca en la ansiedad (esta sería el estado de alarma natural del ser humano, la respuesta de nuestro cuerpo a esa señal de peligro, todos los cambios fisiológicos y sensaciones que experimentamos en nuestro cuerpo) que al igual que el miedo es positiva hasta que supera el umbral en el que más que ayudarnos lo que hace es boicotearnos.

Actualmente, una de las características común en las personas que tienen miedo a salir a la calle, es el mal funcionamiento de su cerebro. En el que, enseñado a estar en alerta durante el tiempo de cuarentena y teniendo que preveer posibles peligros, ahora es incapaz de vivir el aquí y el ahora y de analizar el peligro real.

¿QUÉ TE PROPONEMOS?

Vamos a realizar una desescalada emocional, para ir disminuyendo progresivamente el miedo y la ansiedad.

  • Exposición gradual. Te proponemos ponerse metas y cada semana ir consiguiendo objetivos más importantes, avanzados y que se acerquen a tus rutinas que tenías antes de todo este problema.
  • Retoma tus contactos sociales. Apóyate en tus personas de confianza para que te acompañen, aconsejen, etc. y después cada vez intenta ver a alguien diferente que conozcas para retomar la misma confianza que teníais antes.
  • Haz respiraciones y relajación antes de exponerte. Intenta desactivar el cuerpo antes de salir, para que las reacciones fisiológicas sean lo más leves y controlables posible.
  • Concéntrate en el presente. Como ya hemos explicado no necesitamos adelantarnos a ningún acontecimiento, porque al no saber con seguridad si va a pasar (eso que nos imaginamos) nos genera una incertidumbre que es la desencadenante principal de la ansiedad.
  • Si es intenso y/o duradero pide ayuda psicológica.