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Si te dices que eres guay, serás más guay todavía.

Por |20 octubre, 2015|

portada de autoestima

¿Eres guay? ¿Te lo dices? ¿Se lo dices a los demás? ¿Te valoras positivamente? Si te tuvieras que dar una nota de 0 a 10 como persona, teniendo en cuenta todos los ámbitos en los que te desenvuelves ¿estarías aprobado/a? Si las respuestas a estas preguntas es NO, léete este artículo sobre la autoestima.

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía. Es un conjunto de pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra vida.

  • Características de una persona con baja autoestima: falta de asertividad, dependencia emocional, exceso de críticas hacia los demás y hacia ellos/as mismos/as, sensibles a las críticas, poco sociables…
  • Características de una persona con alta autoestima: personas asertivas, personas realistas y positivas, afrontan los errores como aprendizaje, valora tanto las capacidades y habilidades como las limitaciones, buenas relaciones sociales…

Desde que somos pequeños nuestra autoestima se va formando, sobre todo a partir de los 5 o 6 años y cuando somos adolescentes es cuando decimos que tenemos formada nuestra autoestima, nuestra personalidad. El desarrollo de una buena autoestima es muy importante ya que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida, por eso es una de las bases en el tratamiento psicológico de cualquier trastorno o problema psicológico. Y no nos confundamos, alta autoestima NO es sinónimo de prepotencia, egoísta o chulería, todo lo contrario, significa salud psicológica y social a todos los niveles.

Qué hacer para mejorar nuestra autoestima:

  • Elimina los pensamientos negativos.
  • No tomes tan a pecho los comentarios negativos de otras personas.
  • En la medida de lo posible, trata de ayudar a alguien, te hará sentir bien.
  • Sonríe el máximo tiempo posible.
  • Entrénate en habilidades sociales y asertividad.
  • Reconoce tus propios logros y prémiate por ellos, cada noche al irte a la cama.

De ahí el título del artículo: SI TE DICES QUE ERES GUAY, SERÁS MÁS GUAY TODAVÍA. Frase del niño terremoto de la televisión Bart Simpson, personaje que aunque a veces su autoestima esté en duda, pero sabe premiarse por todas y cada una de sus travesuras (para él logros).

La dosis recomendada para aumentar la autoestima es reforzarse al menos 3 veces al día, lo que hará que seas más guay porque serás una persona más segura, asertiva y alegre. INTÉNTALO TÚ!

ANSIEDAD- No te adelantes al futuro, vive el presente.

Por |11 septiembre, 2015|

¿Has sufrido alguna vez ansiedad? ¿Te preocupas mucho sobre las cosas cotidianas? Las preocupaciones y la incapacidad para relajarse están relacionadas con la ansiedad. Este es uno de los trastornos más comunes en las consultas de psicología y medicina. Se pueden tener dolencias estomacales, dolores de cabeza, sensación de ahogo, taquicardias… de ahí las visitas al médico y es que es un trastorno algo complejo porque además de las preocupaciones (síntoma cognitivo) contamos también con estos síntomas físicos. Gran parte de la población tiene o ha tenido estos síntomas alguna vez y no sabían de qué se trataba, tener información clara sobre los trastornos y recibir psicoeducación ayudan bastante a disminuir y/o a eliminar cualquier síntoma y nos da más autoconfianza además de más opciones de tratamiento. Vamos a ver entonces qué es la ansiedad y qué podemos hacer.

Como todas las emociones, la ansiedad es un buen salvador para muchas de nuestras ocasiones, su tarea es movilizarnos y ponernos a salvo cuando estamos ante un peligro. Es normal preocuparse por las cosas de la vida como el trabajo, la familia, la salud, etc. Pero hay muchas personas que no saben como dejar de preocuparse, de cortar estos pensamientos y ocuparse de los problemas, solucionarlos y ponerse manos a la obra. Cuando la intensidad, duración y las situaciones amenazantes están a todas horas y por todas partes y cuando las preocupaciones van tan aceleradas en nuestra cabeza que no las podemos controlar estaremos hablando de ansiedad patológica.

En la ansiedad patológica la mayoría de las situaciones las interpretamos como peligrosas y es que siempre está en juego esos pensamientos, interpretaciones y en este caso también las preocupaciones. Las preocupaciones son las causantes de esa ansiedad, el estar todo el día dándole vueltas a cualquier cosa, hacemos que nuestro cerebro interprete esas situaciones como peligrosas por lo tanto activa nuestro sistema nervioso y fisiológico para ponernos a salvo y adaptarnos a la situación. Estos síntomas físicos de la ansiedad son palpitaciones, opresión en el pecho, dificultad para respirar o la respiración agitada, dolor de cabeza, pérdida o aumento del apetito, problemas para conciliar el sueño, temblores, sequedad de boca, palidez facial, tensión muscular, cursos de diarrea y estreñimiento.

Entonces, se trata de OCUPARASE y no de PRE-OCUPARASE. En el tratamiento médico contamos con gran variedad de fármacos para aliviar estos síntomas físicos pero qué pasa cuando estamos de nuevo ante una situación desconocida y nuestros pensamientos siguen tomando el camino de la preocupación. La mejor forma de vencer la ansiedad no es desactivando este mecanismo tan valioso, sino aprender a interpretar las situaciones de una forma menos dañina. Ocúpate de los pensamientos negativos, no te preocupes más por ellos:

  • Prepárate y proponte posibles soluciones a los problemas.
  • Piensa de una manera más racional y objetiva.
  • Desactiva la parte física mediante la relajación.
  • Refuérzate cuando finalice dicha situación.

cabecera ansiedad

EL TIEMPO TODO LOCURA

Por |4 agosto, 2015|

Pincha aquí, y leerás nuestro artículo en Murray Magazine sobre la locura:

 

http://murraymag.com/cajon-desastre/el-tiempo-todo-locura-monica-jurado/

Cuando nuestras emociones están “Del revés”

Por |4 agosto, 2015|

del reves

La película Del Revés es una de las mejores creaciones de Píxar. Y no porque hablemos de dibujos animados se trata de una película para niños, todo lo contrario, los mayores le podemos sacar muchísimo más partido y aunque hable de las emociones más básicas pero a nosotros incluso nos resulta difícil controlarlas. Lo que nos enseña esta historia es inteligencia emocional.

Nuestras emociones alegría, tristeza, miedo, ira y asco son las emociones más básicas e innatas que tenemos, si os dais cuenta es ahí donde empieza la historia, cuando nace la niña protagonista (y digo la niña protagonista porque las verdaderas protagonistas son las emociones). Conforme va creciendo y se va enfrentando a nuevas experiencias y situaciones van variando mucho las emociones y sobretodo ganan las emociones que llamamos negativas.

¿Por qué ganan las emociones negativas? En la historia se observa cuando estos/as pequeños/as muñequitos/as van desarrollando su trabajo la manera de pensar que tienen. Cuando tristeza se pone a los mandos de nuestras emociones, es todo negativo, cualquier cosa nos cuesta muchísimo hacerla o decidir sobre ella, el asco es demasiado prepotente y la ira siempre lo interpreta todo en contra suya. Entonces, en base a esos pensamientos van actuando las emociones. Si conseguimos ser como alegría, seremos más felices, objetivos y resolutivos.

Vamos a intentar que no haya emociones negativas ni positivas, porque las emociones son emociones y si las tenemos para algo servirán (aunque sí hay algunas que nos agradan más que otras) y todas nos ayudan a afrontar diferentes problemas y situaciones desde diferentes puntos de vista:

  • Alegría: seguir haciendo lo que nos hace sentir bien.
  • Miedo: ponernos a salvo.
  • Enfado/ ira: defendernos de algún ataque.
  • Tristeza: nos lleva a replantearse ciertos aspectos emocionales.
  • Asco: nos lleva al rechazo de algo que creemos peligroso para la salud.

Al fin y al cabo la moraleja es el equilibrio emocional, todas las emociones tienen que trabajar conjuntamente haciendo crecer a la persona de manera sana y ayudando a la interpretación de los hechos controlando los pensamientos.

Y qué decir de esas islas intocables: familia, deporte, amistad, sinceridad, payasadas. Esto es lo que en psicología llamamos esquemas cognitivos, esquemas de pensamiento y son ideas más rígidas y estables sobre algo. Es decir, las islas de la personalidad, las que nos definen y las que dirigen nuestros pensamientos. Y cuando estas islas intocables se empiezan a derrumbar, ¡cuidado! Es cuando realmente estamos ante un problema emocional.

Estas emociones como digo son las más básicas, nada de hablar del amor, celos, impotencia, etc. que se potencian en el crecimiento y sobre todo en la pubertad, donde acaba la película y donde creo que sería bastante más complicada la historia, situaciones, emociones y pensamientos…

Síntomas de la ansiedad

Por |11 mayo, 2015|

sintomas-ansiedad

La característica esencial de este trastorno es un sentimiento de desazón y desasosiego generalizados y persistentes, que no están referidos a ninguna circunstancia ambiental en particular. Lo más habitual es que el paciente se queje de estar permanentemente nervioso, así como de sentir otros síntomas típicos de la ansiedad como temblores, tensión muscular, exceso de sudoración, mareos y vértigos, taquicardia, y molestias epigástricas.

Con frecuencia manifiestan el temor a que ellos mismos, o sus seres queridos, puedan contraer una enfermedad o sufrir un accidente, entre diversas obsesiones y presentimientos de carácter negativo. La ansiedad es un trastorno más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con el estrés ambiental de su vida cotidiana. Tiene un curso variable, dependiendo de las características de la persona afectada, pero tiende a ser fluctuante y crónico.

Para que el trastorno de ansiedad sea diagnosticado como tal, el paciente debe presentar síntomas de ansiedad casi todos los días durante varias semanas seguidas. Los signos de ansiedad más indicativos son:

  • Aprensión (excesiva preocupación sobre posibles desgracias futuras, sentirse “al límite” de sus fuerzas, dificultad de concentración, etcétera).
  • Tensión muscular (agitación e inquietud psicomotrices, cefaleas de tensión, temblores, incapacidad de relajarse).
  • Hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, taquicardias o taquipnea, molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca…).
  • Los niños suelen manifestar una necesidad constante de seguridad y atención, y quejarse reiteradamente.

Descubre con nuestro test de ansiedad si padeces realmente este problema.

Fuentewww.webconsultas.com